Cuantas veces, desde hace ya más de dos años he iniciado estas líneas que luego el tiempo y las obligaciones me las devoran, pero da igual porque los recuerdos permanecen intactos igual que el primer día. Hasta que el tiempo los desmorona. Seguiremos en pie dejándonos llevar por la imparable voracidad del tiempo. Tan solo tú y yo.
Quisiera liberar mi alma del peso de este amor imposible pero no me deja. Es un sueño en donde solo se ve el lado de acá…no se le puede ver el otro lado….el de hacerlo realidad.
Vivir del sueño es deshacer la realidad. Vagar sin rumbo por las fronteras invisibles de la imaginación y los deseos. Cuantas cosas te he dicho, te he repetido en todo este tiempo que ya superpongo unas palabras sobre otras de tanto repetirlas.
Creo que ha llegado la hora de dejar aparcado un poco este desasosiego, como bien escribe Pessoa, hermano gemelo del cansancio sin dejar por ello enterrado este amor que por ti siento que perdurará mientras viva.
¿Quién de nosotros puede, volviendo la vista atrás en el camino de la vida vivida que no regresa, decir lo que sintió como correspondía?
Un beso amor, hasta siempre
Incluso yo, el que tanto sueña, tengo intervalos en los que el sueño huye de mí. Que me perdone Fernando Pessoa que le pida prestados algunos párrafos pero mi mente aletargada por la canícula estival no da para mucho. Todo queda ahí en los huecos que separan la realidad de los sueños.
Si escribo lo que siento es porque así disminuyo la fiebre de sentir. Son demasiados recuerdos los que pululan por mi cerebro sin dejar que se seque del todo el páramo de las vivencias felices. Hay una necesidad de expresar todo eso. Estas confesiones de sentir son mis solitarios. Es cierto, son el sentir de mi vida poseedora ya de pocas ilusiones.
Hay un torpor del sol del día calentando la superficie estancada de los sentidos. Es una borrachera de no ser nada. Y mientras me adormezco tú aún permaneces en mi corazón, en mi vida, en mis cinco sentidos que es otra forma de topar con el alcohol del amor.
El ambiente es el alma de las cosas. Es cierto como esta luz que nos deslumbra. Todo se ve todo se clarifica y nada queremos ni deseamos que se ensombrezca. Me sigo alumbrando del sol de tu mirada y de la alegría de tus abrazos. Y fíjate que están lejos aunque cerca.
Dar a cada emoción una personalidad, a cada estado del alma un alma. ¡Ay las almas gemelas! Los corazones paralelos y los sentimientos complementarios.
Gracias F. Pessoa por tu desasosiego, por tus bellas palabras, por tus hermosos párrafos, por tus lánguidas páginas que hoy, aquí y ahora hago mías para acercarme aún más a un corazón y a un alma que son complemento de los míos. A una felicidad que no llegará nunca pero que jamás deseo termine en desilusión.
Así vivo.
Los días son cada vez más largos y la luz veraniega ha empezado a doblegarse tarde, muy tarde. No creas que te he olvidado solo es el tiempo el que me devora. El trabajo rellena todos mis huecos y entre oquedades sobresale aún el amor que te sigo teniendo. El alma y el corazón son como tórtolas locas que vuelan por entre los ramajes del esqueleto.
Pienso que a veces es mejor incapacitarse. Anular sentimientos. Perder todo el sentido de la nostalgia, toda fórmula para recordar. Luego en el silencio de las noches solitarias y cada vez menos frías el tu y “yo también” me suena lejano, irreal y tal vez se asemeje a un sueño reparador.
Alguien dijo que entre el sueño y la realidad estamos nosotros. Decir “te quiero” formará parte de mi misma mientras viva. Ya lo hacía antes de conocerte. Intuía que ibas a llegar aunque ello supusiera cambiar mi vida para siempre.
Día tras día, año tras año aunque ahora todos me resulten pocos, sin descanso y sin intermitencias te seguiré llevando en mi corazón arropándote con el mismo e intenso amor de siempre.
Te quiero.
Te extraño mucho, mi amor. Pienso que te estás ocultando para no verme. Ahora tampoco los recuerdos logran cubrir los vacíos que ocupan tu ausencia. Te sigo esperando como siempre y sé que tú estás ahí pero miras sin verme. Y dejo las frases en el aire.
Querría conseguir borrar los registros de la memoria o purificar mi inconsciente de mis obsesiones pero me es imposible. Frente al espejo dejo reflejar mi dolor como un pinchazo y es tu imagen la que se me dibuja en mis pupilas.
Creo que te lo he dicho casi todo aunque prolongue en el tiempo mis arrullos, tus besos, tus caricias y mi gran amor por ti. ¿Por qué todo siempre resulta demasiado corto o demasiado largo? Debe ser el concepto del tiempo que en asuntos de corazón no entiende de medida.
Y yo sigo aquí queriendo hacer lapsos breves de tiempo esos días interminables en los que los minutos son minuciosamente valorados. Formarás parte de mi memoria hasta que en mis insomnios tú no vigiles mis sueños.
Mientras eso ocurre ignoro hasta dónde llega mi amor por ti. Una noche más, un día menos y muchos, muchísimos recuerdos felices para seguir viviendo mas allá del cielo.
Los días se desprenden de nuestro calendario vital como la cal desconcha las paredes viejas. Y tú sigues estando ahí. Y sé que me escuchas quedo cuando las palabras se ahogan en tu garganta en un intento baldío de alegrar mi rostro con ellas.
Han sido días grises, pálidos y huecos como gritos de gaviota en tierra. Han fallado nuestros deseos para serpentear una vez más el anhelo de encontrarnos, pero la vida es así, nuestra vida es de esa manera.
Ya no nos vale ni la veleidad de los sueños. El tiempo puede modificar la lógica de las estaciones y en esta primavera que comienza nuestro universo sigue sin recibir la maravilla de las flores, la luminosidad de la luz y los versos sentidos de los poetas.
Todos morimos un poco en invierno pero quizá debamos ser podados para lucir una primavera más hermosa pero me resisto a modificar un ápice nuestro amor.
Seguiré igual que siempre. Queriéndote cada día más. Buenas noches amor.
Dicen que vivir es sentirse esperado. Esperar, esperar… Y ocupar horas, lugares, recuerdos. También saberse único para un alguien que también consideramos único. En un día como hoy, que es también un día cualquiera imaginar imposibles poéticos y vivirlos como si fueran reales.
Te sigo echando de menos. Eso es auténticamente real y eso es lo que no se explica. Sigo teniendo el alma rota y no quiero ni deseo que la esperanza vaya a morir lentamente. Yo iría detrás. Cierto como la vida. Volví a oírte y mi pecho quedó agarrotado de emoción. Una vez más he dado sentido a los latidos de mi corazón. Si eso no es amor ¿De qué otra forma podríamos llamarlo?
Dicen que la imaginación puede modificar la vida y hasta cierto punto nuestra existencia se transforma a medida en que nuestros sueños superan las realidades. Yo sigo queriendo hacer de las utopías mi “leiv motiv” para seguir viviendo y amando. El estanque de tu ausencia me refleja tu mirada, tus caricias, tus besos…
El graznido de las gaviotas en tierra y el balanceo del mar gris, pastoso, mortecino y deslavazado de estos días me vuelve a la realidad. Nuestro amor, tú y yo.
Te quiero. Buenas noches cielo.
Querido amor mío: El mar y el viento silban en la noche para despertar al alba en la playa cubiertos con un manto frío de niebla espesa y gris.
¿Y sabes a que me recuerda eso? A nuestro amor en el centro de los temporales y en contra de la climatología adversa. Sufro con mis recursos que no son muchos pero a veces para mí suficientes.
Y dentro de mí dentro de ese sufrimiento hay sollozos y un dolor retráctil al que temo descender. Pero siempre hay claros en la niebla. Después de mucho tiempo hemos podido unirnos en un breve pero intenso beso.
El amor el de siempre… ¡Qué encontronazo de almas! Presiento de nuevo el amor intenso que no me ha abandonado desde hace tiempo. He querido estirar el instante pero ha sido todo…. ¡Tan fugaz! Es la delicia de quien quiere verse comprendida y sentida.
¿Soñar para qué? Vuelvo a ese episodio de la imaginación a que llamamos realidad en donde seguiré llevándote en lo más profundo de mi corazón.
Te quiero
Desmadejo estos primeros días del año y aún el hilo entre los dedos no logro encontrar el principio y final de todo lo que me rodea. ¿Es verdad que existes? ¿Es cierto que yo te quiero de tal manera que me duele lo que pienso, lo que hago, lo que escribo? ¡Qué confusión todo! Hasta qué punto es mejor ver que pensar, divagar antes que hacer o leer mejor que escribir!
Lo que veo, si es que sucede, puede ser que me cause pesar, que me ahogue en sufrimiento o que me perturbe hasta hacerme casi enloquecer. Son ya bastantes días sin verte, sin besarte, sin abrazarte, sin ….nada. Deben ser tedios del desaliño en las largas jornadas de invierno.
No quiero de ninguna manera enterrar mi corazón en la conformidad de lo imposible, de ahí el salvavidas del que hago proteger a mi corazón para que nunca dejes de estar en él. Aunque todo sea desigual, anodino o disparejo.
Tendré que buscar una fórmula para no dejar de soñar nunca, para que mi alma que tanto suspira por ti no se deje llevar por el desaliento o la inercia.
Aquí y ahora en estos espacios silenciosos que me permite la tecnología deseo darte aún más amor que nunca para que vivir del sueño no sea una quimera.
Te quiero más que nunca.