Hace días que el cielo cambió de color en su atardecer. Un color que enamora. Es el ocaso del verano. Tengo el alma afligida y el corazón oprimido. Bueno en los últimos años mi motor sólo lleva una dirección. Con algunas pausas pero nada más.

Quisiera a veces detenerme en ese éxtasis íntimo en que la felicidad nos invade, pero todo concluye, hasta esa luz parece extinguirse.

Siempre he preferido la prosa pero considero que los románticos como nosotros hemos de expresarnos a veces mediante la poesía. En un cajón olvidado, he encontrado hoy un libro que también amarilleaba. Dos pequeñas poesías que curiosamente la autora titula como “Luces de madrugada” y “En el crepúsculo”.

Tal vez reflejan mi estado de ánimo en este momento plagado de insomnios y atardeceres rojos. Para todos aquellos que sienten el amor de una manera especial y que aún creen en la belleza de unos párrafos medidos.

LUCES DE MADRUGADA

Para que un pensamiento sea bello,
Yo corro por el mundo que los crea.
Lo plasmo porque así él me recrea,
Son luces en el aire, son destello.

Luces de madrugada que yo llevo
Entre las azucenas del lenguaje,
Luces para el saber, para el coraje,
Y estampo en letras de oro, como sello.

Ideas que se fijan en lo bello;
Cogedlas cual si fueran mariposas,
Cual se coge la luz en tul de cielo;

¡Igual que la fragancia de la rosa!
Y las notas celestes en su vuelo,
¡O la puesta de sol que es tan hermosa!

EN EL CREPÚSCULO

Estoy aquí porque te admiro y siento
Crepúsculo dorado de la tarde,
A tu lado las flores también se abren
Y brillan sus corolas por el viento.

Mas esa luz que enlaza con el tiempo,
Susurra entre rumor de retirada,
Son las áureas de azul y su mirada
Estrellas son de noche al firmamento;

Refulgente de sabios pensamientos…..
Mientras las flores duermen reposadas,
Sus hojas entre lágrimas encuentro;

Ellas esperan dulces y callada
La luz de juventud, su sentimiento
Tras el crepúsculo se enciende la alborada.

Julia Ojeda

Para ti la velada más larga y el atardecer más hermoso. Con amor.