Hace mas o menos un año que comencé mi andadura por estos espacios abiertos sin ventanas ni puertas, pero con enormes bríos de hablarte mas allá de mis pensamientos y mi corazón. El destino nos buscó desde algún lugar y decidió acercarnos hace ya unos años. ¡Como pasa el tiempo!

Rajé mi corazón por la mitad y te metí dentro. Aún hoy permaneces ahí. Lo he cerrado cual cirujano excelente para que no te vayas nunca. Así vivirás mientras yo esté viva.

Hoy no me gustaría soñar con cosas que se hacen y se deshacen. Hoy anhelaría abrirlo aún más y decirte por enésima vez lo que vengo escribiendo desde hace más de un año que era y es sin ningún género de dudas lo que palpitamos los dos desde un principio.

Siempre habrá algo que invite a la esperanza. Creo que El lo dispuso así para no darnos por vencidos sin pegar algún que otro manotazo. Y cada noche, cuando el crepúsculo me visita me arrebujo contra mi corazón en un ardiente desorden de dejarlo que se exprese libremente, sin tapujos,

No se hasta cuando seguiré por aquí porque el tiempo dejó de existir para mí hace ya. Seguiré luchando mientras pueda, poniendo los sueños en mi mano para permitirme así enmarcar tu cara con suaves caricias, rozar tus labios con ardientes besos y recorrer con un amor cada vez mayor cada uno de los ávidos rincones de tu cuerpo.

Un año infinito por estas oquedades pero siempre con el eco de un Te Quiero cada vez más fuerte. Buenas noches amor.