Voy sintiendo cómo huye de mí la inconsciencia feliz de ese amor tan inmenso que desde hace años me mantiene viva. Nos revolvemos contra todo y nuestra lucha son palos de ciego en un océano sin olas.

Los rayos de sol moribundo nos iluminan en los momentos sombríos para seguir viviendo en medio del enorme desierto donde habita nuestro amor.

Desde hace más de un año llevo “derramando” en estas cuartillas todo mi mundo interior. Hoy ha habido alguien que ha notado en mí huecos sombríos y puede que hasta sea verdad. No acierto a deslegitimar ninguna idea aunque a veces todo me es muy confuso.

Desearía que las cosas fluyeran de otra manera. Que tu amor por mí se tradujera en algunas estrofas de prosa, en versos aislados o en hechos tal vez sin sentido, pero no ocurre nada, nada de nada. Solo desearía saber que tu amor por mí sigue intacto y que cultivas mi corazón como si de una flor de invernadero se tratase. Lo malo es que estas plantas también son caducas. No hay nada perenne.

Y si me dijeras que es nulo el placer de esperar después de durar sin existir pues a lo mejor hasta me lo creería.

Pero cada vez tengo menos nada. Y mi esperanza se me antoja cada vez mas disipada. Me da la sensación de ir pisando entre nubes que a cada segundo adquieren formas, figuras y resultados cambiantes.

Hoy quiero lanzar un grito hueco de angustia entre todos los que nos reunimos aquí cada noche, todos menos tú. Necesito fuerza y garra para respirar y pensar ¡Ay! Que aún estoy viva para seguir amándote de esta forma tan absurda.

…………y sin embargo te quiero.