Quisiéramos detener el tiempo, al menos el tuyo y el mío seguramente, congelar los sueños, paralizar en nuestras retinas los momentos felices, pero ello no es posible. Nuestras vidas se embarcan en una frágil nave que navega a merced de los vientos.

Y recorremos el río de nuestra existencia cual camino pedregoso difícil de sortear. Lleno de obstáculos. ¿Cuánto hemos dejado en el camino? ¿Qué llamadas de socorro se nos hicieron desde cualquier orilla para ser más tolerantes, más sinceros, más desprendidos, más cariñosos, más caritativos y no hicimos caso alguno?

Gastamos el tiempo en cosas y sensaciones inútiles sin darnos cuenta de nuestra fugaz existencia. Hace tan solo unas horas hemos atravesado las fronteras invisibles de otro año, pero el amor, nuestro amor, no cumple años. Tan solo deseo que tenga fecha de nacimiento, aquella en la que tuve la enorme suerte de encontrarte. El resto lo dejo al devenir de los días que es nuestra razón de existir, mi motivo para soñar y un buen acicate para luchar.

No desafío Al que nos dio razones para todo ello, más al contrario brindo por El un año mas para que guíe mi frágil existencia por senderos de paz, justicia y amor por todos los que me rodean entre los que por supuesto te encuentras tú.

Se nos ha ido otro trozo más de vida y nuestro corazón está algo más gastado. Conservemos al menos las ilusiones por los sueños aunque sean imposibles o triviales, será signo inequívoco de que seguimos viviendo.

Muchos Te quiero más, con amor si cabe renovado.