Querido amor mío: La brisa fresca de la tarde me lleva invisible a tu recuerdo. Tu voz se parte en trozos para llenar mis estancias mudas. Y suena aún con más fuerza a medida que me invade el silencio.
Hablas, te oigo, te hablo, me oyes. Sílabas cortas precisas, tal vez inconexas. Murmullos de deseos, de rabia, de impotencia, de esperanza y de desilusión. Esas voces que no se oyen, esas palabras que no se escuchan, esos diálogos sin destinatario, todo en un silencio dolorido y desesperante. ¿Podrás escucharme aunque sea solo un minuto?
El silencio también se oye, se escucha, se ve. Lástima que a esto lo llamen sueño. Y oigo también tu corazón. Sé que es grande, inmenso, generoso y sobre todo sensible. Apocado a veces, desbocado otras.
Ha sufrido como muchos. Ha sobrevivido como la mayoría y ha resistido estocadas maliciosas, certeras y con saña. Y ese corazón al que tanto amo resiste todavía porque el soporte es noble, sincero y comporta dosis elevadas de bondad.
Y yo no he podido olvidar a ese corazón escarnecido sin piedad, sin motivo y con saña por la envidia que corroe los ánimos de los envidiosos, los cínicos y los que malgastan su amor en golpear al sobresaliente, al justo, al generoso.
Y yo te quiero, amo a ese corazón sencillo, grande, hermoso y sobre todo vivo. Vivo sin rencores, sin remordimientos, en paz. Y te quiero y quiero invadirlo porque sé que siempre existen huecos vacíos. Espacios sin medida para que te deleites con mi amor entre tu soledad y la mía.
Y una vez más a la orilla de este hermoso mar que tengo por vecino he sentido salpicar mi cara con gotas saladas portando finísimos granos de arena. Y he sentido sed, ganas de beber el océano pero su sabor a óxido, a olvido, a ausencia me indujo a pensar que el barco de mis ilusiones habría partido de nuevo sin mi sueño.
Es el amor mi soporte. Te quiero.



Se requiere algo de sobriedad y contención al escribir, cuando tal menester no se lleva a cabo con la requerida eficiencia.
Precioso, como siempre. Cuántos sentimientos expresados en un sólo sentir. Me gustó cuando escribes que "el silencio también se oye, se escucha, se ve"...ya lo creo, el silencio suele hablar mucho más.
Besos
Da la sensación de que no lo tienes todo perdido.
Y otra ves esos huecos que tantas veces nombras.
El barco de tus ilusiones navega con más fuerza que nunca; ójala llegue a buen puerto.
Buenas noches cdm.
Me parece maravillosa la forma que tienes de expresar lo que sientes, aunque triste, parece que aún queda esperanza.
Gracias por pasarte por mi blog dejarme tan sabio consejo.
Un saludo
Te entiendo perfectamente...la ausencia a veces puede con todo y la envidias es lo peor. Pero no hagas caso a ellas, no tienen que importarte, solo son pensamientos malos que quieren corromper tu corazón y no lo van a conseguir...por tanto, quedate tranquila y sosiega tu alma.
Besos.
NADA SIGNIFICA LA ENVIDIA PARA UN CORAZÓN ENAMORADO,
NADA VALE EL DESPRECIO DE LOS QUE NUNCA AMARON
PARA UN AMOR COMPARTIDO.
TODO LO QUE HACE DAÑO, HACE FUERTE LA PLAZA DEL AMADO.
QUISIERA SER PUERTO DONDE DESEMBARQUE DE TU AMOR EL BARCO.
Si tuviese que decir una verdad... sin importar los que los demás piensen... eres una de las "POQUITÍSIMAS PERSONAS DEL WEBBLOG" que en verdad me ENORGULLESE Y ME ENGRANDESE TU AMISTAD... también lo escribí en otro... y por eso no quise dejar pasarlo por alto decirtelo a tí querida mar de maria...(recuerda siempre... en vida hermana... en vida. Mujeres como tú y lucía (la otra cyberamiga) enaltecen "LA COCTELERA" pero por sobre todo "LA AMISTAD"...
Te quiero mucho y que tengas una bella semana...
Para TÍ ESPECIALMENTE... como colgué en un post te deseo....
Que el día más triste de tu futuro no sea peor que el día más feliz de tu pasado.
Que el Señor te guarde en Su mano y nunca apriete mucho su puño.
Que tus bolsillos estén pesados y tu corazón ligero, que la buena suerte te persiga, cada día y cada noche.
Que Dios esté contigo y te bendiga.
Que veas a los hijos de tus hijos.
Que el infortunio sea pobre, rico en bendiciones.
Que no conozcas nada más que la felicidad desde este día en adelante.
Con cariño y un beso enorme.
Jorge
Es simplemente un placer leerte,
hay que agradecer a tu síndrome de corazón roto, que el dolor te provoca escribir esas palabra, ¿has pensado alguna vez en pintar?, creo que tambien podrias pintar esos sentimientos en un lienzo.
Hasta pronto.