Buenas noches amor: ¿Te he preguntado alguna vez que me digas lo es amor? Ven a sentarte conmigo. A la orilla de mis pensamientos que como bien conoces son solo y únicamente para ti. Quiero que mis palabras de hoy vayan dirigidas directas al corazón, como siempre, para que me lo definas con exactitud mirándome a los ojos.

Podríamos enlazar las manos pero no se van a encontrar. Así que lo mejor es que veamos pasar el silencio y olvidemos por un momento desasosiegos. Sin levantar la voz. Quédamente.

Amémonos tranquilamente pensando que podríamos, si nos dejaran y quisiéramos, cambiar besos y abrazos y caricias, pero mas vale quedar allí donde se refugian las estrellas para estar uno junto al otro y dejar aquí abajo correr la vida.

Hay una miel en mis labios deseando derramarse sobre los tuyos. Eso debe ser el amor derretido. Es mi profundo y enorme amor por ti. Al menos si somos sombras el recuerdo permanecerá para siempre. Gocemos el momento en la penumbra de nuestra respectiva soledad.

Hoy me gustaría envolverte mi corazón como regalo, pero ya sabes que es tuyo desde hace tiempo. En ese caso extenderé mis brazos para abrazarte y así tu sonrisa se depositará en mis labios suavemente, serena, como la brisa del mar. Oigo una voz en la lejanía intentando inútilmente definir lo que es el amor. Un ligero eco me quiere hacer comprender razonamientos inconexos.

En todo ese oasis de lo incierto tan solo acierto a pronunciar, bajo y quedo susurrando a tu oído dos palabras: Te quiero.