Tu silencio dura ya muchos meses y los gestos a veces no saben expresarse con claridad. Sé que entre nosotros existe complicidad, espontaneidad y ternura pero necesito palpar, besar, acariciar y comerte a besos para que los ojos no se cansen demasiado de tanto imaginar cuando miran.

Podrían ser momentos inolvidables que enlazarían sin querer la realidad con la ficción hasta terminar en una larga noche de insomnio que culminará con el piar de los pájaros al amanecer.

Atrás habrán quedado las preocupaciones y solo me despertaré con el suave recuerdo del sonido de tu voz y el tacto de tu piel. Y mis ojos se llenarán de lágrimas. De esas lágrimas secas que no deseo que nadie vea.

Y es que lo quiero todo de la vida y deseo con todas mis fuerzas ser feliz aunque sea a retazos. Deseo escribir. Volcar en palabras todo aquello que atesora mi corazón que no es poco. Es difícil conseguir todo a la vez, lo sé.

Ya sabes que no soy mujer de muchos desequilibrios emocionales pero hay veces en que la ansiedad bordea los límites del o politicamente correcto sobre todo cuando dos abrazos no son cálidos si están separados por el mas mínimo escollo.

Hay veces que cuando te veo venir mi corazón empieza a latir ¡y de que manera!. Guárdame en tu corazón o échame pero no permites que me aferre al amor para luego descubrir de repente que no existe.

En mi corazón seguirás viviendo siempre. Un beso enorme con un "te quiero" infinito.