Escucha amor mío. Una vez mas es mi corazón quien te escribe. A mis años y con la mitad del camino recorrido ¿Qué mas puedo pedir? Muchas veces se me imagina que he sido relegada al mundo de las sombras. Debo no dar suficiente resplandor.

No quiero que te avergüences de ser amado. No te estoy pidiendo nada, solo que me dejes quererte. Necesito un sueño para vivir. Necesito frotarme los ojos para no despertar y seguir soñando con cascadas de placeres. Necesito sentirme viva cuando ya hace tiempo que muero en deseos de ti.

En la soledad y el silencio de la noche escribo poemas a escondidas por temor a dejarme sentir como un ser frágil y demasiado sensiblero. Quiero saborear esos instantes que me proporcionan los recuerdos para no dejar hueco a la frustación.

Mientras mas se quiere a una persona mas difícil es visualizarla. Debo confesártelo, sigo teniendo miedo- me has hecho tener conciencia de mis vacíos. De ti he aprendido una búsqueda interior a la cual no sé qué solución dar.

Te aseguro que mi alma es mejor que yo porque siempre estará limpia para ti. Espero que nunca sea demasiado tarde porque a veces el muy tarde se nos puede volver muy temprano. Dejemos de juguetear con el tiempo. El corazón desconoce, esas cosas.

Mi corazón y mi razón no se ponen de acuerdo desde hace tiempo. Ven....acércate más para palpar con mas cuidado tu corazón...¿Late como el mío?. Por mas que yo me empeñe no puedo saltar por encima de mis recuerdos.

Cuando me llenas aunque sea sólo con tu presencia como hoy los latidos vuelven a caminar a ritmo sereno. Luego en el deambular nocturno entre las sábanas, me regalo en soledad noches de vida.

Te quiero con el amor infinito de siempre.