Esta tarde he visto marcharse uno a uno todos los rayos de sol del crepúsculo en un otoño mas de mi vida. Y ya en los albores del anochecer mi alma se ha vuelto a perder en la imaginación.

Intentaba retener los instantes de hace tan solo unas noches, oyendo tu voz como entonces, contemplando tu cara como hace unos años para adentrarme en todo tu ser y conocer a fondo tu corazón. Para poder aliviarte, para compartir contigo tu sufrimiento y hacer en lo posible tu felicidad.

Porque el alma ¿sabes? También tiene sus placeres pero como escribió Séneca no es fácil conseguir la felicidad ya que se aleja en tanto en cuanto mas afanosamente la buscamos.

Así salpicándome de mar salado su ruido me hablaba de otros mares, de otras situaciones, de otros tiempos, de otros otoños cuando las hojas no amarilleaban, no se tornaban color ocre. Eran siempre verdes.

Déjame amor que vuelva los ojos al pretérito para no caer en la locura de echar de menos el verdor y la frescura de tus besos, de tus abrazos, de tus caricias, en definitiva de todo tú.

Conciliar pasado con la estación melancólica del otoño es harto complicado porque la intensidad de mis sentimientos me guian casi siempre a una primavera placentera.

Buenas noches amor.

PS. Alguien me anima desde estos lares a que siga siendo así.