A pesar del viento deseo asomarme al cielo. A tu cielo. A ti, cielo. Daré la espalda a la ciudad y la montaña y perderé mi vista en la línea del horizonte donde muere el mar. El sol hace rato que se me fue, ahora dura tan poco…. He guardado en mi retina los últimos albores que son como cuchilladas naranjas y moradas.

Lo que siento por ti va mas allá de la respuesta física de un paisaje, de una música, de un beso o de una caricia. No quieres desearme, lo haces de una manera sesgada, tímida, inconclusa y estás aislando tus sentimientos que te carcomen por dentro.

Asumo que voy a pasar el resto de mi vida demostrándote de una forma u otra cuanto te quiero pero como tu bien dices….es lo que hay. Echaré mano de la química que hace menos daño aunque me destruya por dentro. Ahora lo llaman “feeling”, anglicismo oportuno para decir lo que se siente sin mover un músculo, curioso.

Hoy, después de muchos días, entre los cuales ha estado la física de los encuentros políticamente correctos, quiero hilvanar tu amor con el mío para hacer aún mas larga la felicidad de mi alma. Quiero retener tu imagen alargándola como las noches de invierno pero no puedo, no podemos.

Solo estamos juntos en la química de la mirada, en nuestros ojos cuando los dejamos reposar uno en los del otro. Cuando nos derretimos en el silencio con un Te Quiero cada vez mas sordo y mas ciego.

Tan solo rozamos físicamente de forma casi imperceptible nuestras mejillas para percibir casi en un susurro la química maravillosa de nuestro amor.


Te amo con pasión. No lleva ni física ni química tan solo poesía.