Querido corazón: Un año mas las 365 hojas del calendario se han caído. Se han desperdigado por el suelo cual alfombra persa cubriendo nuestras alegrías, nuestras penas, nuestras miserias y también nuestras ilusiones. De pie en la noche he sentido los pies fríos y he creído que para soñar había que mirar a las estrellas, pero no. Era solo lirismo de quien siente el amor como una adolescente pero intenso y duradero como de un adulto.

La imaginación no es nada más que una anestesia que nos paraliza. Creí que era suficiente para sobrellevar el año pero nada mas lejos de la realidad. Cuando desde hace bastantes meses inicié este “diario” de a bordo, no podía concebir que cayeran tantas y tantas hojas….tantos días…..tantas ilusiones fallidas….tantos sentimientos…. ¡tanta vida!

Y has sido tu, siempre tu, quien sin quererlo me has ayudado a sobrellevar el espíritu imperfecto de los días, de las emociones. No es necesario que me “respondas”, estás lejos….muy lejos.

Escribía Séneca que los placeres de los sabios son apacibles y moderados, casi débiles, concentrados y apenas visibles, pues vienen sin ser llamados….

Y sin pecar de falsa modestia es ello cierto, en parte, porque si bien mi amor por ti no es débil, sí que es intenso y verdadero teniendo que ser “invisible” y estando dentro de mí corazón desde hace ya mucho tiempo sin haberlo llamado.

Espero quererte otro año más y si cabe con más intensidad que el que despedimos.

Un beso con amor