Dicen que vivir es sentirse esperado. Esperar, esperar… Y ocupar horas, lugares, recuerdos. También saberse único para un alguien que también consideramos único. En un día como hoy, que es también un día cualquiera imaginar imposibles poéticos y vivirlos como si fueran reales.

Te sigo echando de menos. Eso es auténticamente real y eso es lo que no se explica. Sigo teniendo el alma rota y no quiero ni deseo que la esperanza vaya a morir lentamente. Yo iría detrás. Cierto como la vida. Volví a oírte y mi pecho quedó agarrotado de emoción. Una vez más he dado sentido a los latidos de mi corazón. Si eso no es amor ¿De qué otra forma podríamos llamarlo?

Dicen que la imaginación puede modificar la vida y hasta cierto punto nuestra existencia se transforma a medida en que nuestros sueños superan las realidades. Yo sigo queriendo hacer de las utopías mi “leiv motiv” para seguir viviendo y amando. El estanque de tu ausencia me refleja tu mirada, tus caricias, tus besos…

El graznido de las gaviotas en tierra y el balanceo del mar gris, pastoso, mortecino y deslavazado de estos días me vuelve a la realidad. Nuestro amor, tú y yo.

Te quiero. Buenas noches cielo.