Fragancias de felicidad.
Los días son cada vez más largos y la luz veraniega ha empezado a doblegarse tarde, muy tarde. No creas que te he olvidado solo es el tiempo el que me devora. El trabajo rellena todos mis huecos y entre oquedades sobresale aún el amor que te sigo teniendo. El alma y el corazón son como tórtolas locas que vuelan por entre los ramajes del esqueleto.
Pienso que a veces es mejor incapacitarse. Anular sentimientos. Perder todo el sentido de la nostalgia, toda fórmula para recordar. Luego en el silencio de las noches solitarias y cada vez menos frías el tu y “yo también” me suena lejano, irreal y tal vez se asemeje a un sueño reparador.
Alguien dijo que entre el sueño y la realidad estamos nosotros. Decir “te quiero” formará parte de mi misma mientras viva. Ya lo hacía antes de conocerte. Intuía que ibas a llegar aunque ello supusiera cambiar mi vida para siempre.
Día tras día, año tras año aunque ahora todos me resulten pocos, sin descanso y sin intermitencias te seguiré llevando en mi corazón arropándote con el mismo e intenso amor de siempre.
Te quiero.







Ledicia dijo
Normalmente para intentar olvidar la gente se sumerge de lleno en su trabajo, pero no creo que esa sea la salida, sino rodearse de amigos, salir, despejarse, disfrutar de la vida y no agobiarse y apartarse del mundo centrandose en el trabajo, pq eso nos hace pensar más en la desdicha.
un besazo!
13 Junio 2008 | 08:23 AM